lunes, 30 de abril de 2012

....de la disciplina y otras situaciones caóticas, pero necesarias...

Es necesaria la disciplina para aprender a sobrevivir como un lobo entre las estepas. Una disciplina casi militar -tírenme mierda, defensores de la corrección política- que trata sobre leer mucho, hablar y beber poco. Una disciplina física y mental.

La disciplina militante que esto retomando luego de haber dejado por un lado la fría y dura estepa -que mi fiel lobo siempre cuidó celosamente-, sirve para continuar con la búsqueda por la autosificiencia que se convertirá en parte del motor de cambio que el mundo necesita.

Hay quienes me llaman egoísta al buscar dicha autosuficiencia, pero también creo la misma es parte de la trascendencia que han buscado las diferentes expresiones de revolución colectiva. Revoluciones que, muchas veces, en su afán de buscar y endiosar la colectividad, olvidaron ver "lo grande que es el océano" que separó -y en muchos casos sigue separando- a los diferentes teóricos anarquistas, comunistas, socialistas, etc.

Estas ideas vienen a mi mente una noche antes del 1 de mayo. Yo no seré partícipe de la marcha éste año y la verdad no me arrepiento. Durante muchos años activé en la misma y de forma individual y/o colectiva, volanteamos, hicimos pintas, etc., pero con el paso del tiempo y a través del estudio más profundo de esa rama revolucionaria tan criticada y poco comprendida, el anarquismo, me di cuenta de algunas cosas.

Si ahora me pongo a describirlas una por una creo que no me bastaría una sola publicación, pero creo que este pequeño extracto de una discusión entre Florencio Bazora -anarquista español- con Ricardo Flores Magón expresará de forma clara esa tranformación de actuar, más no de pensamiento, que con el paso de los años se fue dando:

"Mira, Ricardo (...) tienes que pensar en toda esta mierda anarquista como una gama extraña. En un extremo se encuentra el rebelde solitario, el anarco aislado, que se opone a todo, que lo niega todo, que rechaza a todo cómplice...y que no llega a ninguna parte. Es un imbécil, pero lo consideramos como el santo loco del anarquismo. Es el que se deleita en el acto gratuito, en la bomba lanzada contra cualquiera. Es un fenómeno interesante, pero repelente. Y nada más. Y eso es lo que la gente piensa de ti cuando pronuncias la palabra anarquista".

La lectura se sigue desarrollando en torno a que imbéciles como los que describen los teóricos son necesarios, pero hay que estar conscientes de las reacciones que los detentores del poder tendrán a la hora de enfrentar situaciones con los denominados imbéciles, santos locos del anarquismo.

Recordando estas palabras y dándole vueltas y vueltas a ciertas ideas que últimamente me han estado masturbando el cerebro, me hace concordar en lo que Flores Magón y Bazora concluyen durante su discusión: el anarquismo no puede ser más que un estado mental....

Estado mental que será el tema de una publicación posterior....

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