“¿Qué más vas a hacer un
sábado por la noche: Sentarte a escuchar a tus ídolos, pasar de las estupideces
de tu mujer en un matrimonio sin sexo, salir a comer algo con un vaso de
gaseosa de máquina? No me jodas, yo se lo que haré. Tottenham, fuera!” –Danny Dagger en The Football Factory.
Ser un Ultra no es solo pelear...
Muy similar a la Guatemala de hoy en día, la Inglaterra de finales
de los setenta y principios de los ochenta –junto a España e Italia,
principalmente- compartían dos cosas en común ante la juventud constantemente
criminalizada: la calle y la iglesia como los únicos dos espacios para poder de
alguna manera esparcirse y compartir. Esta dinámica de represión hizo que las gradas
de los estadios de fútbol se convirtieran en el semillero de grupos organizados
con fines muy ajenos al Estado. Así nacieron los Ultras.
Paralelo a los países europeos, Argentina y Chile bajo los
regímenes dictatoriales también vieron nacer a grupos organizados con
características muy similares, pero bajo una lógica muy diferente a la europea:
con una animación más colorida y pegajosa por los cantos sudamericanos que
ahora son reconocidos por la mayoría de personas que siguen este deporte tan
hermoso como el fútbol.
Frente a esta realidad impuesta muchos jóvenes han encontrado a lo
largo del tiempo y alrededor del mundo dentro de las gradas de las generales de
los estadios, un espacio utilizado para dos objetivos principales: el apoyo a
un equipo determinado –los colores-, y la organización en torno a la animación
y los visuales en los estadios. Esto aunado la mayoría de las veces a posturas
políticas muy diversas y reivindicaciones de los lugares de origen –barrios,
departamentos, países, regiones, etc.-.
Estas divisiones –por llamarlas de alguna manera-, son las que
muchas veces son la excusa para llevar a cabo hechos que rayan en la ilegalidad
y el crimen. Pero este no es el espacio para hablar de eso...lo que acá se
quiere mostrar es cómo el ambiente y la forma de vida que gira en torno a las
gradas en los estadios es uno de esos nichos de cultura popular que se han ido
ignorando. De hecho, es muy poca la literatura sociológica sobre el tema en Europa
central, región con mayor interés en el tema desde la visión de la seguridad
ciudadana.
Desde afuera, todos quienes asisten a un estadio son vistos como
personas que se ponen una camiseta durante un lapso de tiempo determinado que,
al terminar el encuentro; vuelve a su vida normal. La vida Ultra es algo muy
distinto…los colores se viven todos los días y a toda hora.
Esta forma de vivir –cultura popular, para usar términos más
académicos- se ve en las posturas políticas de las barras, su forma de vestir,
la forma de expresión, animación y defensa de los colores…Son muchos los temas
que se desprenden de un tema que, para muchos, se convierte en algo muy similar
al estímulo causado por algunas drogas: historia de los principales grupos
organizados a nivel mundial, los grupos organizados e históricos de Guatemala,
racismo y antifascismo en las gradas, violencia controlada y organizada dentro
de los nuevos grupos de animación de la primera parte del siglo XXI, los
movimientos musicales y su vinculación histórica a los grupos organizados de
animación, la diferencia entre las animaciones europeas y latinoamericanas, peleas
históricas, tragedias, reseñas del fútbol local, etc.
Esperando poder generar un espacio de discusión en un tema
desconocido por muchos y apasionante para otros; esta es una primera
aproximación al fútbol, más allá de ver cómo marca goles tu equipo y se corona
campeón.
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